El amor por el rock and roll los unió “hasta el infinito y más allá”. Así lo explica Gonzalo Maceira, el profesor de música y bajista del grupo que se esconde detrás de la máscara del mono furioso que les da nombre. Son Mariña (voz), Carlota (batería), Amaya (teclados), Irene (guitarra), Manu (guitarra) y Gonzalo (bajo), su profesor de música: Furious Monkey House. Hace más de dos años crearon en Pontevedra su grupo de música y hoy dan conciertos ante miles de seguidores. Tienen entre 11 y 13 años y han logrado tocar sus propias canciones sobre un escenario, grabar su primer disco y pasárselo bien.

“El grupo nace como un taller de creación y composición con el mono dentro de un estudio de grabación llamado Litium Records en  Pontevedra”, recuerda Gonzalo, “comenzaron Irene y Carlota haciendo la canción de Heavy Boy y poco a poco fuimos uniendo más miembros a la familia furiosa”. Cada uno iba a un colegio diferente y no se conocían, pero su pasión por la música les ha llevado a grabar su primer disco: “hasta el momento fue de las experiencias más bonitas que hemos vivido”. Y lo hicieron nada menos que en los míticos estudios Abbey Road de Londres, “es un lugar mágico y queremos volver allí como sea”, cuenta Gonzalo.

Con su primer trabajo Run no paran de cosechar éxitos. Han dado conciertos en festivales y llenado auditorios, pero aseguran vivir toda esta experiencia con mucha normalidad: “hacemos nuestra vida y cuando tenemos concierto nos preparamos para ello. Es que somos gente muy normal. Hasta el mono es normal”, apunta Gonzalo.

Ensayan “religiosamente” todos los domingos y a la hora de componer y crear su música aseguran que las técnicas son muy variadas: “desde el azar, o seguir la propuesta que alguien traiga para hacer canciones nuevas. Depende del día, del sol, de la luna y de cómo nos levantemos”, cuenta Gonzalo.

Además de escuchar su música en las emisoras de radio, también han tenido su papel en el cine. Han creado Life into de wild, la canción principal para la película Zipi y Zape y la isla del Capitán. Los chicos de Furious Monkey House se comprometen además con los problemas más actuales y podemos ver su vídeo Run en la nueva campaña de la Fundación ANAR que combate la violencia contra la infancia.

Lejos de etiquetas, Furious Monkey House aseguran hacer lo que les sale, sin planificarlo: “cierto es que por la música que escuchamos se nos aparecen a la hora de componer los fantasmas de los Foo Fighters, de Blink 182 y grupos de la estela de los 90 y 2000. Así que somos… un grupo de…¿PopPunkRock? Somos los Furious Monkey House ¡eso seguro!”, añade el profesor.

Tampoco quieren anticiparse y por ahora solamente piensan en hacer música y disfrutar de su pasión. “No tenemos ni idea de lo que queremos ser”, cuenta Gonzalo, “una cosa es segura, está claro que estamos cumpliendo un sueño y aún queremos seguir dentro de él por un tiempo. En cuanto dejemos de divertirnos se habrá acabado la música, el rock y la banda”, concluye.