Cuando su padre era niño se compró una cámara de fotos con sus ahorros. Fotografiaba a la gente de verbena en verbena hasta que finalmente abrió su propio estudio. Purriños Fotógrafos nace hace unos 50 años: “en el estudio le acompañó siempre nuestra madre y a raíz de eso se involucró de tal manera que es su pasión y ha logrado transmitírnosla a nosotras desde muy pequeñas”, explica Yolanda Purriños. Con la cámara al cuello acompañaban a sus padres a las bodas. Allí comenzaron a hacer sus primeras fotografías, que luego aprendieron a revelar en el laboratorio. “A Yolanda le encantaba -como buena retratista que es- meterse en el estudio conmigo y usarme de modelo para hacer sus pruebas de luces, decorados y demás, te hablo de que yo tendría 3 años y Yolanda 7”, recuerda Inma Purriños.

Su padre les inculcó la pasión por la fotografía siendo niñas y continúan trabajando en el negocio familiar

Aunque su padre ha sido su gran maestro desde que eran niñas las dos se formaron en la Escuela de Artes Mestre Mateo de Santiago de Compostela. “Hemos aprendido muchísimo, no sólo con la asignatura de Fotografía sino el aprender a dibujar, a modelar el barro… te enseña a ver los volúmenes de otra manera, lo cual aplicas a la hora de modelar con luz en tus fotografías. A través de la Federación Española de Fotógrafos hemos asistido a muchos cursos, talleres, masters…”, añade Yolanda.

Fotografía de paisaje y moda

Además de la fotografía de eventos, los reportajes sociales y la fotografía de estudio, Inma siente pasión por la fotografía de paisaje y Yolanda por el mundo del retrato y de la moda. “Cuando hay ocasión de escaparse un poco del trabajo diario me apasiona hacer fotografía de paisaje, fotografía como yo digo de decoración, fotos que te apetezca colgar en la pared de tu casa. Disfruto mucho desconectando al aire libre, viajando y conocer sitios nuevos que me ofrecen cosas maravillosas ante la cámara”, explica Inma. Por su parte, Yolanda nos cuenta que “vaya a donde vaya siempre intento traerme un buen retrato, en cualquier parte del mundo hay caras interesantes. También hacer fotografía de figura humana, desnudos donde la gente necesita tener mucha conexión conmigo y sentirse a gusto, disfrutar de la fotografía y conseguir una buena obra entre autor y retratado. La moda fue algo con lo que disfruté muchísimo durante un tiempo y me ayudó a aprender muchas cosas para utilizar en el trabajo diario”, añade.

Su fotografía es natural y espontánea, sin artificios

En su trayectoria han sido premiadas en numerosas ocasiones. Entre otros han recibido el Premio Fotografía Comunidad Valenciana, Premio Sol de Andalucía, Premio Comunidad Foral de Navarra y el Premio Principado de Asturias. Inma Purriños ha recibido el Premio Goya de Fotografía en el año 2003 y las dos hermanas han sido nominadas durante años. También su trabajo ha recibido menciones en concursos como Canson y en El Verano de los retratos de Boubon-Lancy, en Francia. Emocionadas y orgullosas de que se reconozca su trabajo, aseguran que todos los premios son importantes para ellas, “si disfrutas con lo que haces y encima se te reconoce, entonces ya es algo maravilloso”, cuenta Yolanda.

A su faceta de fotógrafas se une la de impartir cursos para mostrar su trabajo, sus técnicas y su manera de realizarlo: “la mayoría han sido para diferentes asociaciones de fotografía por toda España y alguna en Portugal, para casas comerciales o para la Federación”. Además ejercen de Jueces en el certamen de Calificaciones que organiza anualmente la Federación Española de Profesionales de la Fotografía y la Imagen. Lo hacen después de haber obtenido el grado de Maestro Fotógrafo Instructor, Yolanda, y de Maestro Fotógrafo, Inma: “son unos distintivos que la Federación otorga a los profesionales por los méritos logrados a lo largo de su carrera. Yolanda llegó a ser la más joven de toda España en conseguirlo”.

Para las dos hermanas Purriños la fotografía es su modo de ganarse la vida, pero, sobre todo, es su pasión. “Para mí significa todo, es mi manera de expresarme, de disfrutar del tiempo que uno tiene que pasar trabajando restando horas a la familia, a los cuales se lo quiero agradecer porque son muchas las horas que le dedico al trabajo, pues por lo menos poder disfrutar de ello. Es un privilegio poder contar lo que yo veo a través de mi cámara y llegar a transmitirlo”, explica Inma. “Para mí la fotografía junto con mi familia lo es todo”, cuenta Yolanda, “me siento afortunada de poder vivir de un trabajo que también es mi pasión. Esto se nota en el resultado final, cuando algo lo haces con ganas esto se transmite”, añade.

Desde sus estudios de fotografía en Vilalba y Lugo, Yolanda e Inma Purriños han conseguido continuar con el negocio familiar y sentir la misma pasión por la fotografía que les mostraron sus padres desde pequeñas. Definen su estilo como sencillo e intemporal, “creemos que cuando algo es bueno es para siempre y cuando se rige por las modas es pasajero”, apuntan. “Nuestras imágenes son como nosotras, sin artificios, naturales, espontáneas y lo más importante, nos gusta hacer sentir a la gente bien, que disfrute como nosotras lo hacemos”, añaden.