Jaime Pablo Díaz

Jaime Pablo Díaz. Nova Galega de Danza

Jaime Pablo Díaz es coreógrafo y director de la compañía Nova Galega de Danza. El claro ejemplo de que quien tiene una pasión consigue vivir ejerciéndola. “Todas las cosas que necesitaba las he ido haciendo poco a poco… y luchar por un sueño es lo más bonito”, cuenta Jaime.

Desde los 6 años está bailando. Descubrió su pasión en Ferrol en el grupo de baile Terra Meiga: “fui con una amiga de mi madre a llevar a sus hijas y allí me quedé. Cuando llegué a casa y dije que quería volver a bailar fue toda una sorpresa para mi familia”, recuerda. Pasó por el Grupo Etnográfico das Mariñas y más tarde comenzó a bailar en el Ballet Galego Rey de Viana en A Coruña. “Desde pequeñito tuve claro que me quería dedicar a esto”, explica Jaime, “tuve claro que quería seguir con el baile. A los 16 años hice unas pruebas en la compañía Rey de Viana y a los pocos días me llamaron y ya salí de allí con toda la ropa lista para empezar”. Fue su primer contacto con la danza clásica. Hasta el momento solamente había bailado danza tradicional. En su adolescencia compaginaba la danza con los estudios y comenzó a prepararse profesionalmente cursando la carrera de Danza Clásica en A Coruña. “Allí comienzo a bailar otros estilos, distintas coreografías, y comienzo a examinarme para sacar la carrera”, nos cuenta. Es en la ciudad herculina donde descubre la danza contemporánea y moderna, continuando su formación y su trayectoria alimentándose y aprendiendo diferentes estilos con diferentes profesores.

Jaime Pablo Díaz Nova Galega de Danza

En el año 2003 presenta por primera vez, junto al también coreógrafo Vicente Colomer, su compañía: Nova Galega de Danza. Sus primeros éxitos los cosechan en Madrid. Allí se presentaron a un maratón de danza con otras compañías: “el resultado fue genial y nos propusieron actuar de nuevo”, explica.

Con la esencia de lo tradicional vamos hacia lo contemporáneo

Nova Galega de Danza recoge la esencia de la danza tradicional: “tratamos de investigar para crear una forma de expresión propia y diferente. El objetivo de Nova Galega de Danza es crear una marca de identidad con estilo propio y con la esencia de lo tradicional vamos hacia lo contemporáneo”, añade. “Nos centramos en la música, en qué está pasando con la música y decidimos aplicarlo a la danza”, explica Jaime, “lo que nos caracteriza es que tanto la danza como la música es en directo”. Además componen junto al compositor Leandro Lamas la música original de cada producción: “nos sentamos y pensamos juntos los espectáculos”.

Alento es su primer espectáculo: una fusión en vivo de música y danza, de vanguardia y tradición gallegas. Su segunda producción, Engado, está cargada de energía, frescura y sorpresa. Ahora mantienen activos sus últimos trabajos: Tradición, una inmersión en la danza tradicional más pura; y Dez, con el que celebran la primera década de Nova Galega de Danza. Una antología que repasa su trabajo de fusión entre el lenguaje tradicional y el contemporáneo.

Actualmente son 15 los integrantes que dan forma a la compañía. Su director cuenta que “existe gracias a todos los artistas que están ahora y a todos los que han ido pasando en estos once años”. Y pese a no estar viviendo los mejores tiempos en el sector de la danza, y de la cultura en general, Jaime Pablo asegura que continúan adelante porque a “todos nos mueve la ilusión de crear”, dice. Además de crear y de estar trabajando con varios proyectos a la vez, buscando colaboraciones e investigando, Jaime ha estado este verano en Alemania en un encuentro de danza a nivel mundial: “estoy trabajando para abrir mercado exterior con la asociación Emprendo Danza de Madrid que trabaja con bailarines y compañías que buscan abrir su mercado hacia el exterior”, explica.

Junto a todos sus proyectos, Jaime también imparte clases de danza en As Pontes y en su estudio de Coruña: “en un principio el estudio era nuestro lugar de ensayo y creación y ahora también doy clases”, añade. Sus clases son un éxito y están siempre llenas, su secreto, dice, “trabajar con los niños como si fuesen profesionales”.