Actor y productor. Javier Gutiérrez nació en Asturias pero siendo niño se trasladó con su familia a Ferrol. Se ha convertido en un rostro ya familiar en nuestras pantallas y para ello le han servido tan solo dos personajes en televisión: Josico en la serie Los Serrano y Sátur en Águila Roja. Este año ha recogido el Goya al Mejor Actor Protagonista por su papel en la película La Isla Mínima, además de recibir también el Premio Feroz, el Premio Forqué y la Concha de San Sebastián. Trabajador. Tenaz. Amable. Y sencillo. Hemos repasado con el actor ferrolano su trayectoria profesional que comenzó en el mundo del teatro, en el que se ha lanzado también como productor.

  • Queremos que nos cuentes tu trayectoria desde tus comienzos, ¿siempre has querido ser actor?
  • Quise ser muchas cosas, quise ser detective privado, quise ser futbolista, quise ser misionero comboniano… pero el gusanillo de la actuación me viene desde muy pequeño. Un poco por vencer mi timidez y luego porque me gustaba mucho imitar a la gente que tenía alrededor, desde vecinos, gente de la familia… me convertía un poco en la atracción de las reuniones familiares, cantaba con mis primos, hacíamos actuaciones y me dedicaba, sobre todo, a imitar. No se me daba nada mal, ahora de mayor se me da fatal, pero de pequeñín lo hacía bastante bien.

 

  • Y con 18 años llegas a Madrid con el sueño de ser actor, ¿cómo recuerdas los comienzos?
  • Empecé ya en el bachillerato. Hacía algo muy bizarro que eran zarzuelas en playback en los festivales de fin de curso y luego, en el instituto, me apunté al grupo del teatro y ahí me di cuenta de que realmente quería ser actor. Quería prepararme y quería probar, por lo menos. Dudaba entre Madrid y Barcelona y como en Barcelona las pruebas eran en catalán me decidí por Madrid y empecé a estudiar. No había terminado mis estudios cuando empecé a trabajar de forma profesional con una compañía de teatro y nunca he dejado el teatro desde que salí de la escuela. Llevo muchos años de profesión como actor de teatro y mucho más adelante vino la tele y después el cine.

  • ¿Cómo recuerdas los esos primeros pasos?
  • Con mucha ilusión, dedicándole muchas horas, sobre todo porque trabajaba en todo lo que me salía para pagarme la manutención, la vida en Madrid, y disfrutando mucho y sufriendo también. No fueron comienzos fáciles porque eras muy joven, estabas fuera de casa, Madrid es una ciudad muy grande en la que mucha gente se queda a vivir o sale espantada, o la amas o la odias. No fue fácil, pero era tal la ilusión y las ganas de ser actor que todo eso podía más que todo lo demás.

  • ¿Cómo se toma tu familia en aquel momento tu decisión de dedicarte a la interpretación?
  • Con preocupación y con pocas ganas de que me lanzase a esta aventura. De hecho, recuerdo que mi madre tuvo mi habitación intacta un par de años porque pensaba que volvería en cualquier momento. Al final vencí, mi tozudez y mi cabezonería pudieron más que las ganas que tenían en casa de que volviese y de que estudiase una carrera “seria”. En esta profesión además de mucho trabajo hay que tener una cierta fortuna o suerte y en mi caso se aliaron las dos cosas. Además de haber picado mucha piedra, he trabajado mucho, soy actor de teatro y me he recorrido España y parte del extranjero muchas veces, de mucho teatro viejo, de mucho camerino sin bombillas, ni calefacción…al final ha compensado y vas aprendiendo, adquiriendo experiencia, vas trabajando con unos directores, con otros… hasta que llega la oportunidad de la televisión, que me ha dado mucho y en la que me siento muy a gusto y a la que le debo mucho, y más tarde el cine. Llevo unas veinte películas y ahora mismo soy el actor que soy, para bien y para mal.

  • Como dices tu carrera se ha dividido entre teatro, cine y televisión, ¿en qué medio disfrutas más?
  • Antes me costaba mucho disfrutar en el cine, pero ahora cada vez disfruto más, me relajo más y me llevo mejor con la cámara… pero si tengo que elegir uno me quedo con el teatro porque es donde me siento mucho más a gusto, donde tengo quizás más experiencia. Últimamente me siento muy bien en los tres, si el personaje y la historia me gustan cualquier medio es bueno, es válido.

  • Y en cuanto a registro, ¿comedia o thriller?
  • Depende porque hay comedias muy buenas y thrillers muy malos y al revés. No sé, quizás me quedo con la buena historia. Por ejemplo, Un franco, catorce pesetas es una comedia deliciosa y me gustó mucho interpretar el personaje de Marcos que hice en esa película de Carlos Iglesias, pero por otro lado, está La Isla Mínima que también me gustó mucho interpretarlo y disfruté muchísimo haciéndolo. Me quedaría sobre todo con el personaje y con la historia, más que con el género.

  • Después de haber interpretado a personajes tan diversos, ¿cuál es el papel con el que todavía sueñas?
  • Muchísimos. Desde los grandes personajes del teatro a personajes que veo en muchas películas, me queda todo por hacer. Me preguntaba una periodista en qué parte del partido estaba ahora después de aquello que dijo Antonio Banderas en los Goya que ahora empezaba la segunda parte de su vida… Yo todavía estoy en la primera, me queda mucho por jugar todavía, espero.

  • En La isla mínimainterpretas a un detective de homicidios, ¿es la primera vez que haces de policía? ¿Cómo has afrontado este papel?
  • En la tv-movie de Sergio Sánchez interpreté a un detective privado, en cuanto a cine negro, y es la segunda vez que me adentro en este tipo de género. Se afronta con mucho trabajo, con documentación, trabajando mucho el guión, mano a mano con el director. En este caso nos reunimos y trabajamos codo con codo con policías en activo y policías retirados que nos enseñaron el camino de cómo funcionaba en aquella época, cómo son los policías de hoy en día, cómo se hace un registro, cómo se coge una pistola… cosas muy básicas que luego le dan mucha realidad a los personajes en pantalla.

 

  • La isla mínimaarrasó en los premios Goya, ¿podemos leer el resultado como una metáfora de su argumento, una batalla por la supervivencia, en este caso, la del cine español?
  • No sabría qué responderte. Creo que es un buen año para el cine español, ojalá sigamos esta tendencia, sobre todo que hay muy buen cine en cuanto a la calidad, la variedad, gente joven que viene apretando, gente ya más curtida que está haciendo buenos trabajos, quizás sus mejores trabajos. En ese sentido hay algo de supervivencia, pero tiene que ver más con los tiempos en los que vivimos, con la falta de sintonía con el gobierno de este país que está maltratando la cultura sistemáticamente, tiene que ver con la era de las nuevas tecnologías en la que la piratería campa a sus anchas, tiene que ver con muchas cosas porque es un tema muy delicado. Puede haber algo de supervivencia, pero, por otro lado, creo que todavía queda mucho cine por hacer y mucho cine que ver, no solo aquí, sino también fuera de nuestras fronteras. Creo que el cine está herido, pero no está muerto, por el momento.

javier gutiérrez actor

 

  • ¿Cómo has vivido los Goya sabiendo que eras el favorito?
  • Con mucha tensión, angustia y nerviosismo porque preferiría no haber llevado ese cartel de favorito porque pesa mucho. Sobre todo porque todo el mundo da por hecho que vas a ganar, pero yo no lo tenía tan claro con tres compañeros que hacían grandes trabajos. La Academia además nunca se ha prodigado en premiar todos los años a los favoritos, muchas veces ha habido grandes sorpresas y este año podría haber sido así.

  • ¿Cómo lo has recibido? ¿Qué has sentido?
  • Con mucha ilusión y emoción y, pasado ya el tiempo, con responsabilidad. Esto es algo que ya va conmigo porque soy un actor que me puedo equivocar o no, pero siempre mantengo un alto nivel de exigencia en lo que hago, de responsabilidad, de compromiso… y esto, si cabe, va a hacer que sea mucho mayor.

  • ¿Te esperabas en aquellos inicios cuando llegaste a Madrid recoger un Goya?
  • Ni me lo esperaba ni lo había soñado jamás. Esperaba ser actor y vivir de esto, jamás me he planteado el que mi nombre o mi cara estuviera en la Gran Vía en un cartel de una película. Mis ambiciones eran mucho más pequeñas en ese sentido, tan solo quería vivir de esta profesión, viajar mucho, conocer a mucha gente, disfrutar… hay un libro de cabecera para mi, que es muy importante, El viaje hacia ninguna parte de Fernando Fernán Gómez. Era una vida de posguerra, pero el perfume de esos viajes y de esos cómicos de carreta, de viajar en una furgoneta, que es lo que sigo haciendo a día de hoy, a veces en tren, en coche, es a lo que aspiraba. Todo lo demás ha venido ya después de mucho trabajo y de cierto reconocimiento, supongo. Pero sobre todo, mi sueño era vivir de esto, vivir dignamente.

  • ¿Cuáles son los próximos proyectos?
  • Tengo pendiente el estreno de una película de Daniel de la Torre que hice en A Coruña que creo que dará mucho que hablar, producida por Vaca Films y la protagoniza Luis Tosar, que eso ya es un seguro; sigo con la serie Águila Roja y tengo varios proyectos de cine.

  • Una última pregunta: ¿cuál es tu consejo para muchos jóvenes que están comenzando y que buscan lograr su sueño?
  • Sobre todo que crean en sí mismos. Alguien decía que si un actor se veía haciendo otra cosa, mejor que lo dejase. Yo nunca me he imaginado haciendo otra cosa nada más que subirme a un escenario o ponerme delante de una cámara. No soy quien para recomendar, pero sí recomendaría creer en uno mismo, trabajar mucho, prepararse a fondo, leer todo lo posible, ver mucho cine y una vez que tengas un mínimo de experiencia o que estés preparado para dar el salto y ponerte delante del público, no esperar a que te llamen sino hacer tu propio show o juntarte con gente afín y hacer un espectáculo, o un corto… hay mil formas ahora de sacar un proyecto adelante y no hace falta esperar a que nadie te llame. Hay mucha gente joven que hace trabajos muy válidos y muy sorprendentes con una cámara nada más o chicos que empiezan en una sala alternativa de teatro y hacen grandísimos trabajos. Sobre todo, el consejo es apostar por uno mismo.

DV