Producir prendas ambientalmente sostenibles, en unas condiciones dignas y humanas. Es la esencia de Latitude. La empresa gallega impulsada por María Almazán. Junto a ella, hoy trabajan siete personas y están asociados a distintos talleres y proveedores, con base en Galicia, donde quieren recuperar “una larga tradición y un gran saber hacer”. “Latitude nació con vocación de cambio sistémico industrial y ahora quiere convertirse en una marca de referencia en moda sostenible”, explica María.

Después de trabajar durante años en compras internacionales, sus continuos viajes a Asia para controlar la producción le hicieron replantearse su trabajo: “no estaba haciendo lo que quería en moda. No podía entender que un campo basado en el equilibrio y la belleza generase miseria”, cuenta María. “Esa experiencia me hizo parar y tomar un cambio radical en mi vida profesional. Estuve varios años viajando y conociendo marcas y proveedores que ya estaban apostando por otra forma de hacer las cosas y que abrieron mi mente”, recuerda. Cuando regresó, trabajó como directora de la Fundación Fabrics For Freedom y nació la idea de crear Latitude. “Preocupada por los efectos de la deslocalización me uní a Fernando y a un grupo de profesionales convencidos de que era el momento de hacerlo, de apostar por la industria, y de diferenciarnos a través del valor añadido de la sostenibilidad”, explica “sabíamos que si seguíamos esperando, viendo como las producciones se marchaban, ya no habría solución”, añade María.

Para Latitude, la sostenibilidad es uno de los principales retos a los que se enfrenta el futuro de la moda: “la sostenibilidad no es “una cosa de hippies”, es una tendencia a la que cada vez se suman más consumidores y marcas que han entendido que no podemos seguir haciendo las cosas como antes”, explica Irene Sastre, responsable de comunicación de Latitude. Desde la empresa gallega, creen que la sostenibilidad es el futuro, “no es una tendencia ni una moda, es una necesidad que la sociedad tiene que cubrir y por tanto ha llegado para quedarse. Llegará un momento en el que hasta desde el punto de vista económico sea la única alternativa viable, y si eso no ocurre es que será demasiado tarde”, explica.

Pero, ¿en qué se fundamenta la moda sostenible? Desde Latitude explican que “en la conservación de los recursos naturales, el bajo impacto ecológico de los materiales empleados, que deberán unirse posteriormente a la cadena de reciclaje y el respeto por las condiciones laborales de los trabajadores que han participado en su producción y venta”, añaden, “en todo nuestro proceso de producción aplicamos las medidas necesarias para que nuestra cadena de custodia cumpla con todos los requisitos de la sostenibilidad. Es la única manera de que nuestras prendas sean realmente bellas”. Precisamente quieren acabar con la idea de que lo ecológico es aburrido y con opciones limitadas: “nosotros creemos que lo sostenible no reduce las opciones, sino que las amplía, y ofrece a los diseñadores nuevos retos creativos y conceptuales. Lo sostenible es creatividad, belleza, innovación…”, cuenta María.

El cambio que proponen desde Latitude busca la sostenibilidad, la moda de proximidad, y lleva consigo un cambio en todo el proceso, desde los diseñadores, productores, hasta los consumidores. “Los consumidores son cada vez más conscientes de dónde y cómo se fabrica su ropa”, explica María, “la moda sostenible es ya un sector más relevante en el mercado en otros países de nuestro entorno en los que estos conceptos suelen asentarse antes. Y esperamos que lo mismo suceda aquí”, añade. Pero los cambios son lentos: “no debemos impacientarnos, es necesario como hemos dicho trabajar colectivamente, y eso implica también trabajar con el consumidor”.

Por ahora desde Latitude quieren comenzar presentando dos colecciones al año: “vamos a potenciar mucho el ecommerce y los eventos presenciales para poder tener una buena comunicación con nuestros clientes”, explica Inés.