Hace ocho años que se encontró con el Tiro con Arco casi por casualidad. Tenía entonces quince años y jugaba al fútbol. Ahora, con 22, prepara las maletas para participar en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Humilde y pausado, Miguel Alvariño, recuerda que fue en el colegio cuando conoció el Club Sílex de As Pontes; el mismo en el que se ha preparado cada día para lograr su objetivo. “Recuerdo que el padre de un amigo que practicaba tiro con arco -hoy su entrenador-, vino con el club para enseñarnos este deporte. Me dijo que se me daba bien y empecé a ir a entrenar, con otro compañero, Jacobo. Los tres fuimos a nuestro primer campeonato y yo era el más malo, así que seguí entrenando y entrenando y hasta ahora”, cuenta.

Después de competiciones y entrenamientos Miguel –Maikel, como le llaman su familia y amigos- se preguntó a dónde quería llegar: “desde ese día me lo empecé a tomar más en serio y poco a poco me fui marcando objetivos hasta hoy”.

Miguel Alvariño, sexto del ránking mundial, competirá en agosto en los Juegos de Río, tanto en la prueba individual como en la de equipos de arco recurvo

Lo que sí tuvo claro desde que comenzó a competir con el equipo nacional es que quería seguir viviendo en Pena de Eiriz, estar de cerca de su familia y de sus amigos y no alejarse de su entorno. Así que renunció a las comodidades e instalaciones de un centro de alto rendimiento en Madrid y sus entrenamientos se desarrollaron siempre en el club pontés. “Es un deporte súper exigente, las ayudas son las que hay, mi Club es uno de los mejores de Galicia, por no decir el mejor, pero obviamente es un Club, no es un centro de alto rendimiento”, explica. “No quiero ir y no me voy a mover de Galicia para estar igual que aquí o peor, solamente porque haya mejores instalaciones. Lo único que necesitamos es una sala de 30 o 50 metros y un sitio cubierto”, añade Miguel, “a ver qué se consigue hacer de cara al año que viene”, apunta.

Pese a las modestas instalaciones y a los sacrificios económicos que supone el deporte de alto nivel, su empeño por continuar consiguiendo títulos no hizo más que aumentar. Un día normal, Miguel arranca su jornada de entrenamiento en el campo a las 8.30h. “Estoy entrenando hasta las 13.30h más o menos, como y vuelvo a entrenar sobre las 14.45h hasta las 16h que voy al gimnasio”, relata el deportista, “a las 17.30h voy a clase hasta las 22.30h y a las 23h estoy en casa de vuelta”, añade. Justamente este año fue su último curso de un Ciclo de Electromecánica de vehículos en Ferrol. Así, combinando deporte con estudios y trayectos en coche Miguel continuó trabajando para alcanzar su sueño olímpico.

El 2015 fue un buen año para el arquero. Fue uno de los tres tiradores que consiguieron clasificar al equipo español en el Mundial en Copenhague. Consiguió además el oro individual y la plata por equipos en los Juegos Europeos de Bakú y el oro en la Copa del Mundo individual, celebrada en México. “No olvidaré nunca el día que conseguí mi primera medalla internacional, el año pasado en Bakú”, recuerda.

A pesar de los éxitos el tiro con arco es un deporte minoritario lo que hace que tanto las ayudas como los patrocinios sean escasos y casi inexistentes. Miguel dispone hasta finales de año de una beca del programa ADO (Asociación de Deportes Olímpicos) con la que afronta todos los gastos que conlleva la práctica de su deporte. “Tú pagas tu psicólogo deportivo, tu médico deportivo, dos docenas de flechas al año -te regala dos la federación si estás en el equipo nacional, pero las otras dos las tienes que pagar tú-, luego gimnasios, desplazamientos, competiciones…”, apunta, “no es un deporte caro a la hora de empezar, pero una vez que estás en el alto nivel requiere dinero”. Por ahora no ha conseguido ningún patrocinador y esto hace que muchas veces, cuando el ánimo flaquea, sus ganas por seguir practicando el tiro con arco se vengan abajo. “Es un deporte muy exigente y que muy poca gente conoce. En España ya empieza a haber muchísima gente que practica este deporte, quizás aquí en Galicia falta mucho por trabajar”, explica.

Desde luego su tesón y sacrificio se han visto recompensados a un mes de celebrarse los Juegos Olímpicos, cuando le comunicaron oficialmente su presencia en el equipo español: “ahora solamente pienso en disfrutarlo e intentar aprender al máximo”, explica, “pelearé por cada flecha para intentar tener un buen resultado allí”. Lo cuenta Miguel a punto de marcharse para Holanda, donde se preparará de cara a la cita olímpica. Viajará también a Alemania, “para regular los arcos y flechas”, cuenta. “Ahora solo pienso en estar en mi mejor momento de forma”, concluye.

Con la cabeza ya centrada en Río, “será a partir de 2017 cuando toque hacer balance” y entonces decidirá su futuro como arquero.

¡¡SUERTE MIGUEL!!