MIRYAM GALLEGO

miryam gallego

MIRYAM GALLEGO

Es una mujer todo terreno. Sencilla. De voz pausada y cálida. Se subió siendo niña a un escenario y desde entonces supo que quería ser actriz. Lleva siete años convirtiéndose cada semana en la marquesa de Santillana en la serie Águila Roja. De su momento actual, pero también de sus inicios como actriz hemos hablado con la ourensana Miryam Gallego.

  • ¿Cuándo fue la primera vez que pensaste en ser actriz?
  • Mi primer contacto físico con el escenario fue más o menos a los ocho años en el Colegio La Purísima de Ourense y representaba La Caperucita Roja. Yo creo que esos primeros aplausos fueron decisivos para encaminar mi rumbo a este oficio. La decisión firme de ser actriz y de decidir estudiar la carrera de Arte Dramático y venirme a Madrid la tomé en el Instituto Otero Pedrayo gracias a mi profesora y maestra de teatro que era Begoña Muñoz. Ese fue el gran clip que fue más o menos entorno a mis 13 o 14 años.
  • ¿Se puede decir que eres actriz por pura vocación?

Yo creo que a los ocho años evidentemente no estaba decidida porque en mi entorno nadie tenía que ver con este oficio, por lo tanto, no sabía muy bien cuáles eran los pasos para comer de esto, pero si tenía muy claro que el veneno, la sangre o el motor, me iban para este lado.

  • Naciste en Ourense, pero a los 18 años te fuiste a Madrid…
  • En principio yo tiraba para irme a estudiar a Cataluña, empecé a estudiar catalán pero en un momento dado hablé con la Escuela Oficial de Cataluña y me dijeron que era bastante complicado que entrase con el nivel de catalán que tenía -que era cero- y opté por venir a estudiar a la Universidad de Madrid. Me preparé durante ese verano, tres meses infernales de estudio, me puse a tope con el cuerpo, a estudiar danza, y a estudiar teatro clásico porque la primera gran prueba que tienes, por lo menos en mi época, era sobre todos los teatros de todas las épocas, todos los movimientos teatrales… por lo tanto, tenías que tener un bagaje cultural importante.
  • ¿Y cómo fueron los comienzos?
  • A mi entender maravillosos. Yo recuerdo esos cuatro años de estudio como una de las mejores etapas de mi vida. Venía de cero, sí había trabajado con compañías amateur en Galicia, pero mi formación era muy escasa. Esos cuatro años, recuerdo que entraba a las 9 de la mañana y salía a las 9 de la noche, por estudios me becaron en muchas disciplinas, y mi formación fue muy intensa. La recuerdo como una etapa personal muy llena. Todos los días teníamos que leer una o dos obras de teatro, todos los días me iba a ver teatro, mendigaba a las puertas de los teatros para que me dejasen entrar porque no tenía un duro… Una etapa muy creativa. Con 18 años crees que te lo vas a comer todo… no de llegar a ningún sitio porque nunca tuve esas metas, pero sí es una época en la que eres una esponjita.
  • Pero tus primeros papeles fueron aquí en Galicia en series como Pratos combinados de la TVG, ¿verdad?
  • Estaba estudiando en la universidad, me salió este personaje en Pratos Combinados que era un personaje episódico, y lo íbamos compaginando un poco con mis tiempos. Cuando entraba en periodos de vacaciones en la etapa estival ellos me llamaban. Mi personaje era la novia de Morris. Para mí era un lujo porque compaginaba estudios y empezaba a caminar en la profesión. Siempre me han acogido muy bien en Galicia y lo recuerdo con nervios porque mi disciplina era teatral y en televisión no tenía un bagaje, lo recuerdo con mucho cariño.
  • Te conocemos por tu papel en series de televisión, El comisario, Periodistas, Hospital Central… ¿te quedas con la televisión, o prefieres hacer cine o teatro?
  • Pues me quedo con los tres medios. Me quedo con los buenos trabajos. Creo que hace unos años sí había barreras en estos tres campos, pero cada vez transitamos por los tres medios tanto a nivel técnico como a nivel artístico de una manera más cómoda. Antes la televisión era un poco el hermano pequeño y yo creo que esa barrera ya se ha roto totalmente. Por lo menos en mi caso, elijo los trabajos por el producto, no por el medio, muchas veces me inclino por el personaje, otras veces por el elenco, pero pocas veces miro el medio.
  • Llevas ya siete temporadas metiéndote en la piel de la marquesa de Águila Roja, ¿cómo estás viviendo esta etapa?
  • Me imagino que después de siete años con madurez que es lo que te da el tiempo. Estoy muy agradecida al personaje, a Lucrecia, y estoy muy agradecida al proyecto. Creo a nivel personal me ha dado crecimiento y a nivel laboral, o artístico, me ha dado altura. Por lo tanto, todo lo que tengo que decir hacia Águila Roja y hacia Lucrecia es bueno. Me he rodeado de grandes compañeros y tengo un personaje que a nivel televisivo es un lujo porque es un personaje muy dramático que me permite ahondar y trabajar muchos registros de interpretación y creo que es un personaje que la gente lo ha acogido con mucho cariño en sus casas, siendo la mala malísima, y ha sabido ver otros colores en el personaje. Por la calle todo lo que recibo es bonito.
  • ¿Con qué te quedarías del personaje de Lucrecia para ti?
  • Yo me quedo con su fuerza que para mí es envidiable. Ojalá yo tuviese la entereza que tiene esta mujer de levantarse después de cada caída. Yo no soy así, pero me imagino que algo me ha regalado en estos siete años y algo he aprendido de ella. Desde luego es un personaje que me cuesta muchísimo. A mí ya me cuesta el oficio, me cuesta ser actriz y, por lo tanto, levantarme a las 5 o a las 6 de la mañana para ser este monstruo de personaje cuesta mucho. Esta fuerza creo que sí me la ha regalado el personaje. Después, en todo lo demás, somos totalmente contrarias. Nuestros ojos son distintos, el mundo lo vemos desde otro prisma, sus intereses son totalmente opuestos a los míos… Es una mujer que le interesa el poder, le interesa subir, le interesan las altas esferas… y yo soy todo lo contrario.

 

  • ¿Cuál ha sido tu papel más difícil de interpretar?
  • Claro, como soy una desmemoriada, me imagino que lo reciente es lo más complicado. Recuerdo en mi etapa más joven, la chiquilla de Roberto Zucco me costó bastante encontrarla, la novia de Bodas de Sangre al principio no la entendía, no entendía sus pasiones, la dirección… El último montaje que hice en teatro El rey Lear, Cordelia, me costó bastante encontrar el pulso dramático que nos pedía Gerardo Vera, pero, desde luego, para mí la gran dificultad la tengo con esta señora que estoy interpretando, con Lucrecia. Sigo temblando, me sigo poniendo muy nerviosa cada mañana… por eso trabajo tanto en casa, porque me requiere un gran esfuerzo físico y mental, tengo que tener las emociones muy entrenadas porque en televisión vamos a un ritmo desenfrenado y creo que por eso sigo interesada en este personaje porque los retos se siguen dando día a día. No considero que ya esté hecho el personaje, creo que aún queda por hacer.

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  • ¿Qué personaje te queda pendiente por interpretar?
  • Imagino que muchísimos porque como soy una soñadora… Desde que leí Calígula de Albert Camus, a mis 20 añitos, me enamoró ese personaje. Sé que es un personaje masculino por lo que me queda muy alejado, pero esa obsesión que tiene hacia la Luna, creo que la compartimos, y, me siento, de alguna manera, identificada. Me interesa mucho ese personaje. Me interesa Virginia Wolf, Juana de Arco, los grandes clásicos griegos… me imagino que como a todos los actores.
  • Desde tu posición como actriz, ¿cómo ves el sector actualmente?
  • Evidentemente el sector está en épocas bajas, me imagino que a la par que el país. Si nuestros gobiernos no apuestan por la educación, por la cultura, por la sanidad… lo que considero que son los grandes pilares de la sociedad, mal vamos. A nivel creativo yo creo que seguimos muy vivos tanto en el teatro, en el cine como en las artes, en general, pero evidentemente si esa creación no va acompañada de una inversión pública, el sector no se mantiene. Espero que vengan cambios. Creo también que el público está cada vez más preparado. No me interesa nada cuando dicen que al público hay que darle lo que quiere, vamos a darle horas de entretenimiento puro y duro porque es lo que el público demanda… ¡no lo creo! Tenemos un público muy formado, ávido de historias nuevas, el público sabe leer mucho entre líneas y la sal gorda no le interesa. Creo que es el momento de sacar a la luz nuevos proyectos, que muchas veces llevan años dormidos en los cajones, y creo que es el momento de arriesgar, pero siempre acompañado, evidentemente, de una inversión pública.
  • ¿Qué proyectos tienes a la vista?
  • Ahora empiezo con la promoción de una película que rodé en México. Es una película que se llama Paraíso y que ha dirigido Mariana Chenillo. Se estrenó el año pasado en México y llega ahora este verano a España. Es una comedia romántica, su premisa es el amor, y habla de la búsqueda de la felicidad, el redescubrimiento de uno mismo. Estoy también dando unas master class en la universidad que tienen que ver con los Premios Buero Vallejo que son unos premios muy interesantes para gente joven que hace teatro y me apetece mucho conectar con la gente joven que está haciendo teatro ahora mismo porque creo que es nuestro futuro.

Mi intención es seguir con Águila Roja, me encantaría acabar cuando ellos acaben, es decir, acompañarlos hasta el final, espero que esto sea posible. Para 2016 hay proyectos teatrales. En principio este veranito lo pasaré con mi familia en Portugal. Y disfrutar de mis tres enanos, de mis papis, y también permitirme descansar un poquito en verano, que ya son horas.

  • Con tres pequeños, ¿cómo concilias trabajo y familia?
  • Arañando las sábanas. Te mentiría si no dijera eso. Hay épocas que me quedo hecha un fideo porque no doy más y épocas, como el verano, en las que recupero el sueño, la comida y todo. Lo compagino bien porque mi pareja es iluminador de teatro e intentamos criar a nuestros hijos nosotros solos. En épocas mías de mucho trabajo mi marido baja el ritmo y en épocas de él de mucho estrés, yo hago lo contrario. Lo compaginamos como cualquier familia que tenga tres hijos, que saben de lo que estoy hablando. Realmente es mucho trabajo, cuando son pequeñitos. Mi centro es mi familia por eso mi carrera la llevo de esta manera, es decir, no soy una mujer de coger todo, porque no quiero descuidar lo que más quiero que es mi familia. Para mí es mi base. Si tengo una cabeza equilibrada es gracias a mi familia.
  • Para terminar… ¿cuál es tu consejo para los que comienzan en la profesión?

Soy de pocos consejos porque ya bastante tengo yo con lo mío (ríe), pero decirles que nadie les quite el niño que llevan dentro. Creo que esta profesión es de sentirse pequeño durante toda la vida. Si uno se toma esto demasiado en serio, si uno pierde la ilusión, la sonrisa, la fe en uno mismo, creo que se acaba muriendo, de alguna manera, en este oficio. Esta es una carrera de fondo durísima, pero hay que luchar, nadie te puede quitar la ilusión. Si uno es válido, si es bueno, llegará a lo que yo considero que hay que llegar que es, vivir honestamente de este oficio.